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El Vértigo del Ahora: ¿Por Qué Correr Si Puedes Caminar?



En la era de la velocidad en la que vivimos, parece que el mantra colectivo es "más rápido es mejor". Desde la tecnología que promete acelerar nuestras tareas diarias hasta la cultura del fast-food que nos invita a comer en movimiento, todo nos empuja a aumentar nuestro ritmo. Esta obsesión por la velocidad se ha infiltrado en casi todos los aspectos de nuestras vidas, haciéndonos creer que si no estamos avanzando rápidamente, de alguna manera nos estamos quedando atrás. Pero, ¿es siempre mejor ir más rápido? Esta pregunta me llevó a reflexionar sobre cómo la prisa constante afecta nuestra capacidad de vivir en el momento presente y de apreciar las experiencias que conforman nuestra vida.

 

Llevo mucho tiempo escuchando audiolibros y viendo videos en YouTube y hasta hace relativamente poco, lo hacía a velocidad acelerada.  Incluso las notas de voz de WhatsApp las escuchaba a 1.5x. "Más rápido, más eficiente, más todo", me decía. Era incluso lo normal en mi familia, hasta que una conversación me detuvo en seco. "¿Y para qué lo escuchas más rápido?", me preguntó mi cuñada. "Para terminarlo más rápido", contesté. Y ella, con la sencillez de un maestro Zen, me volvió a preguntar, "¿Y para qué quieres terminarlo más rápido?" Pues para poder seguir con el otro y saber mas mas rápido. “¿Y para qué?" me volvió a preguntar.

 

Ahí quedó la conversación, pero la pregunta siguió resonando en mi cabeza durante días. ¿Acaso tenía sentido vivir a 1.5x nuestra velocidad natural? ¿Qué perdía en el intento de ganar tiempo? Porque, al poner los mensajes en velocidad acelerada, ni siquiera podía distinguir el tono con que me hablaban, mucho menos captar la intención detrás de las palabras.

 

Regresé a la velocidad original y descubrí que mi prisa era un intento más de controlar lo incontrolable, de manifestar más rápido, de creer que si aprendo más cosas más rápido, entonces el universo aceleraría el cumplimiento de mis sueños y metas. Pero el universo tiene su propio ritmo, y lo que yo estaba haciendo era ignorar el aquí y ahora.

 

Así que me pregunté y por si eres como era yo, de los que viven de pronto en fast forward, te te pregunto también, ¿aceleras una canción, una película, tu serie favorita o una fiesta super divertida solo para "terminarla más rápido"? ¿Acaso cuando vas a un concierto, le pides a la banda que toque a velocidad 1.5x para poder irte antes? Obviamente, la respuesta es no.

Estamos aquí para vivir cada experiencia con plenitud, para sumergirnos en cada nota de la música de la vida, para saborear cada palabra de la poesía que nos rodea. No se trata de cuántos libros "terminamos" de escuchar, sino de cuánto nos permitimos ser transformados por ellos.

 Hoy te invito a hacer una pausa. Pregúntate: ¿Estoy viviendo mi vida en el presente o la estoy acelerando innecesariamente? ¿Estoy realmente aquí, o estoy siempre en una carrera hacia algún "próximo" momento?

 

Mindfulness no es solo una palabra de moda; es una invitación a vivir plenamente. A dejar de ver la vida como una serie de casillas por marcar y empezar a disfrutar de cada una de ellas. Porque, al final del día, el presente es el único tiempo que realmente poseemos.

 

Y ahora, mientras lees estas líneas a la velocidad que te dicta tu respiración, te pregunto: ¿No es maravilloso simplemente estar?

 

Te has detenido alguna vez a pensar en cuánto te pierdes por querer adelantarte al futuro? En nuestra carrera contra el reloj, olvidamos que el tiempo es, en realidad, un aliado, no un enemigo. El tiempo es el lienzo donde pintamos nuestra existencia, y cada pincelada merece ser sentida y vivida en su totalidad.

 

Si lo anterior te hace reflexionar, tal vez sea momento de reconsiderar tu relación con el tiempo. No se trata de renunciar a la eficiencia o a nuestros objetivos, sino de encontrar equilibrio. De recordar que cada momento presente es un regalo que no se repetirá.

 

Te invito a experimentar la atención plena del momento presente. La próxima vez que hables con alguien, escúchalo sin pensar en tu respuesta mientras habla. Cuando comas, saborea cada bocado. Y cuando trabajes, dedícate a esa única tarea. Verás que la calidad de tu experiencia se multiplica.

La vida no es una carrera; es un viaje. Y como todos los viajes, los momentos más inolvidables suceden cuando estamos completamente inmersos en el paisaje, no cuando lo vemos pasar a toda velocidad desde la ventana de un tren. Así que, vive despacio, vive plenamente, vive ahora. Porque, ¿sabes qué? No hay premio por terminar la vida más rápido.

 Hasta la próxima, tomándolo un momento a la vez, saboreando el presente como la más exótica de las delicadezas. 🍣


P.D. recuerda que sharing is caring, por favor comparte si disfrutaste esto y piensas que alguien más podría beneficiarse de leerlo, o simplemente porque sí. Gracias 🫶🏻

 

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